La energía eólica es una de las piezas clave de la transición energética. En 2018 se instalaron 50 GW pero se espera que en los próximos años se llegue a los 60 GW anuales. ¿cómo serán las turbinas eólicas en los próximos años? ¿qué tendencias podemos adivinar en el mercado?

 

Antes de encender la bola de cristal, analicemos los principales factores que marcarán al sector en el medio plazo (y sorprendentemente, pese a los 60GW anuales, el volumen no es uno de ellos):

 

  1. LCoE: la carrera por reducir costes de generación es muy competitiva. Y lo curioso es que ya no será como hasta ahora una lucha con las convencionales, sino con la solar PV+almacenamiento. La eólica tendrá que conseguir reducciones de costes continuas para asegurar esos 60 GW anuales en un entorno de solar muy barata y con probable respaldo de almacenamiento en baterías.
  2. Subastas: se suele decir que las subastas han hecho que los márgenes se reduzcan, pero también ha afectado al desarrollo de las turbinas ya que la gran competencia entre los promotores hace que en lugar de simular el proyecto con una turbina disponible comercialmente, se haga con un futuro producto que en algunos casos ni siquiera está desarrollado. Esto es evidente en offshore, donde los proyectos se subastan 4-5 años antes de su puesta en marcha, con lo que hay que trabajar con hipótesis de futuros modelos.
  3. Consolidación de OEMs: cuanto más grande es un fabricante, mayor es su capacidad para sacar nuevos modelos. El desarrollar nuevas turbinas más competitivas asegura la buena salud del sector pero también sirve de barrera de entrada para fabricantes con menos medios. A mayor volumen, menor periodo de amortización y mayor capacidad de I+D con lo que se pueden acortar los ciclos de vida de los productos.

 

Veamos ahora algunas tendencias de producto que probablemente se den en los próximos años:

 

  • Mayores rotores: “pues vaya novedad” pensarán algunos. Y tienen razón. El crecimiento del rotor es la principal palanca para mejorar el LCoE de las plataformas. Echemos un vistazo a las últimas turbinas onshore lanzadas en el mercado.

    En este gráfico de potencia vs diámetro se aprecia que el crecimiento en rotor no puede igualar al de potencia. Siguiendo la tendencia, los próximos desarrollos estarían en el entorno de 6MW y 160m de rotor. Pero para adivinar tendencias, siempre es mejor mirar densidades de potencia:

Y aquí es donde vemos que los últimos modelos lanzados en el rango de 5-5,5MW, tienen una densidad de potencia más alta que los segmentos anteriores (3,5 y 4,5 MW). Parece claro que la siguiente generación se centrará más en bajar la densidad de potencia creciendo en rotor que en aumentar la potencia nominal. Mi apuesta es que los próximos desarrollos serán modelos clase III de las plataformas 5-5,5MW con quizás pequeños upgrades de potencia para llegar a 6MW pero con rotores en el entorno de 180m. Y en estas longitudes, parece necesario tener la opción de pala modular.

 

  • Ciclos de desarrollo más cortos: desarrollar un nuevo modelo en menos de 18 meses es muy complicado ya que hay tareas como la certificación o las pruebas de fatiga que requieren tiempo. Pero lo que sí es posible es hacer algo que hace unos años era ciencia ficción en este sector: solapar desarrollos. Esto quiere decir que se podría lanzar una nueva turbina al mercado cada 9-10 meses si se duplican los recursos (y los costes), por lo que esta es una opción cara y que sólo está al alcance de los grandes fabricantes. Veamos como ejemplo los tiempos de los últimos lanzamientos:

El tiempo entre el lanzamiento comercial y la puesta en marcha del prototipo fue de 21 meses en el caso de la Vestas V150-4.2 y de 19 meses para la SiemensGamesa 4.2-145. Si analizamos el tiempo entre lanzamientos, Vestas esperó 18 meses para lanzar su nueva V162 mientras que SiemensGamesa lo hizo a los 17 meses. Está claro que los 2 líderes del mercado están enlazando desarrollos de forma secuencial en el entorno de los famosos 18 meses. Este ritmo de lanzamientos ya es muy complicado de igualar para fabricantes más pequeños así que si en algún momento del futuro se rompe la barrera de los 18 meses mediante desarrollos solapados, la mayoría de fabricantes no podrán seguir el ritmo y verán como sus productos quedan obsoletos.

 

Lo curioso es que hace pocos años este tipo de análisis siempre trataban de adivinar dónde estaba el límite técnico, logístico o incluso físico de las nuevas turbinas mientras que ahora pocos se atreven a hablar de límites sino que al contrario especulamos con evoluciones más rápidas en tiempo y dimensiones.