La eólica está llamada a ser, junto con la solar y el almacenamiento, uno de los 3 pilares del futuro de la generación eléctrica. Se calcula que, en los próximos 10 años, se instalarán más de 700GW de eólica en el mundo, sólo por detrás de la solar. Viendo estos números, cualquiera podría suponer que la salud del sector es inmejorable, pero sin embargo hay ciertas señales preocupantes que nos deben hacer reflexionar sobre cómo el sector puede y debe prepararse para afrontar mejor los grandes retos que le esperan en el futuro.

 

Uno de los nubarrones es la salud de los fabricantes. Los OEM’s suelen ser el termómetro del sector por lo que ahora se podría decir que la fiebre está subiendo. Como se explicaba en este artículo, la presión de precios está haciendo que los beneficios se recorten y que los fabricantes medianos y pequeños estén al borde del colapso: Senvion en suspensión de pagos y vendiendo su negocio por partes, Suzlon al borde de la quiebra al no encontrar un caballero blanco que lo reflote, Enercon al que se le adivinan problemas, la reciente ampliación de capital y OPA de Nordex que podría preparar potenciales futuros movimientos de M&A… y los grandes como Vestas y SGRE sufriendo para mantener un mínimo de rentabilidad.

 

Otra señal preocupante en mi opinión es la pérdida de la batalla del “storage collocation”. Los proyectos de almacenamiento con baterías están, en su gran mayoría, asociados a proyectos PV. Esto acentuará la gran competencia que es ya la solar PV para la eólica.

 

Pero siguiendo los sabios consejos del filósofo Van Gaal, “…positiffo, nunca negatiffo…”, me voy a venir arriba y voy a intentar aportar algunas ideas para que el sector sea más competitivo y logre transformar la gran demanda que se espera en los próximos años, en beneficios para todos …vamos allá

 

  1. Precios bajísimos y missing money

Los actuales precios de las subastas y PPAs son ridículos y no pueden cubrir ni los costes como vimos en mi anterior entrada. Esto está introduciendo una presión en toda la cadena que no es sostenible a medio plazo. BNEF lo explica muy bien en su New energy Outlook con el concepto “missing money”:

En resumen, tenemos 2 problemas:

  • Precios de subastas y PPAs: muy bajos y no cubren los costes.
    • Reto 1: el sector debe empujar por subastas donde el factor horario se valore. También hay que fomentar las subastas monotecnología para diversificar fuentes. Y por último, el mismo sector debería animar a los reguladores a poner más mecanismos en las subastas que impidan precios no realistas que distorsionan el mercado (el poner un precio suelo no sería mala opción si estuviera bien calculado).
  • Missing money: el segundo problema es aún más complejo: conforme el volumen de generación renovable sea mayor y entre en los mercados de electricidad con coste marginal cero, los precios de mercado irán bajando al haber menos “bloques” de generación “cara”. Este efecto canibalización es muy peligroso, ya que muchos desarrolladores están ganando subastas con precios muy bajos esperando compensarlo con altos precios de mercado libre.
    • Reto 2: esto es un tema que se escapa del alcance del sector, pero se debería empujar para rediseñar los mercados de electricidad y adaptarlos a la nueva realidad. Esto es un tema complejo sobre el que muchos expertos están trabajando así que ya veremos si hay avances a corto plazo.

 

  1. Costes de desarrollo de producto y su amortización: los ciclos de producto cada vez son más cortos y las turbinas más grandes, con lo que hay menos unidades para amortizar los costes y lograr las economías de escala necesarias.
    • Reto 3: Compartir gastos. En una turbina, los elementos verdaderamente diferenciales son las palas y el software (de control y firmware de componentes). Todo el resto es más o menos estándar. Hay casos en los que varios fabricantes diferentes desarrollan el mismo componente con un mismo proveedor de forma separada. Aunque siempre ha sido un tema tabú en el sector, creo que es hora de plantearse seriamente los desarrollos conjuntos como los que se realizan en el automóvil. La diferenciación por aerodinámica, control, calidad y servicio sería más que suficiente para que hubiera competencia sana. Lo importante es que los costes de desarrollo se reducirían e incluso se podrían lanzar más modelos. Creo que hoy en día sólo Vestas, SGRE y GE se pueden permitir el lujo de hacer desarrollos personalizados. El resto, deberían compartir desarrollos para poder competir.

 

  1. Operación de turbinas: es necesario reducir los costes y mejorar los activos de forma continua.
    • Reto 4: Compartir información. Este sector es uno de los más opacos en cuanto a experiencia operativa. Nadie comparte sus datos operativos ni existen plataformas para resolver problemas comunes. Que los OEMs no compartan información es comprensible pero que los operadores no lo hagan no se entiende. Hay que cambiar la mentalidad y entrar en modo colaborativo. En offshore ya se han dado algunos pasos sobre todo en compartir costes de operación entre varios operadores de proyectos cercanos. Este campo está por explorar y hay oportunidades win-win por todos sitios.

 

Está claro que son grandes retos, pero creo firmemente que el sector es ahora lo suficientemente maduro y profesional para poder llevarlos a cabo con éxito. El futuro es muy brillante (y ventoso) pero hay que poner los medios y las herramientas para aprovecharlo de forma rentable.